viernes, 7 de septiembre de 2018

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aSIA"¡Por fin un Gobierno abolicionista!", exclamaba en junio una feminista en Twitter cuando Carmen Calvo se convirtió en vicepresidenta y responsable de Igualdad. "Como si el Gobierno anterior estuviera a favor de legalizar la prostitución", PARA SABER MÁS LEE AQUÍ
respondían, irónicamente, otras feministas.
Desde que cambiara el Ejecutivo, el feminismo ha sido su enseña y ha introducido en la conversación social no sólo la necesidad de igualdad sino también los grandes asuntos sobre los que las feministas divergen, y en los que está siempre presente el cuerpo de la mujer. A saber, la gestación subrogada o vientres de alquiler, el abuso de la mujer en la industria del sexo y, por supuesto, la prostitución.


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Cuando el Gobierno dio luz verde a la Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) puso sobre el tapete el más peliagudo de los debates entre feministas, el que mezcla a mujeres que afirman ejercer la prostitución por voluntad propia -y quienes las apoyan desde una perspectiva feminista prosexo- y a quienes consideran, sin matiz alguno, que toda prostitución es explotación.
En el camino, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, se vio obligada a admitir la semana pasada que le habían metido "un gol por la escuadra", recurrió después a la Abogacía del Estado para anular el sindicato y aceptó la rapidísima dimisión de Concepción Pascual, la que fuera ex directora de Trabajo y responsable de dar el visto bueno al sindicato tras comprobar que la solicitud reunía las condiciones legales.
La división entre feministas ya se palpaba, pero se hizo evidente cuando la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, declarada feminista, se manifestó a favor del sindicato OTRAS dos días después de que se conociera su existencia. Lo hizo enviando a dos miembros de su equipo a la rueda de prensa que OTRAS ofreció en Barcelona, y también en sus redes sociales y medios de comunicación como La Sexta, donde afirmó: "El debate de la prostitución es complejo, pero es hipócrita negar la voz al principal sujeto".
Esa voz es la de Aprosex, Asociación de Profesionales del Sexo y embrión del sindicato en cuestión. Aunque prefieren no hacer declaraciones estos días, en una entrevista reciente con este periódico hablaban así: "A las feministas abolicionistas se les ha olvidado el principio básico del movimiento feminista. Al institucionalizarse, rechazan a la mayoría de mujeres que estamos luchando por nuestros derechos, nuestro salario, nuestros hijos... Nuestras vidas. Estas señoras tienen la vida resuelta, nada las mueve a manifestarse contra un sistema que las ampara y les pone el plato en la mesa, con maridos con puestos importantes y kellys a su servicio".
Principal sujeto del debate también es la prostituta feminista Valérie May,

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